ISSN:
DOI:
3091-1796
Vol. 4 No. 10 PP. 159-171
Agosto 2026
imponen cargas financieras a las organizaciones lo que impacta la productividad y la
competitividad intersectorial (4).
En Latinoamérica, la gestión de riesgos en el sector agroindustrial presenta desafíos
adicionales relacionados con el cumplimiento heterogéneo de los marcos legales
vigentes y la limitada adopción de métodos preventivos sistemáticos (5).
Históricamente, las empresas procesadoras de alimentos han priorizado la
implementación de rigurosos esquemas de inocuidad alimentaria, tales como el Análisis
de Peligros y Puntos Críticos de Control (HACCP) y la norma ISO 22000, relegando la
seguridad del operario a un plano secundario o reactivo (6). No obstante, la literatura
científica contemporánea demuestra que un accidente laboral en una línea de
producción agroalimentaria no solo paraliza el flujo de manufactura, sino que introduce
vectores potenciales de contaminación biológica o cruzada en el producto, evidenciando
una interdependencia directa entre la seguridad laboral y la calidad final del alimento
(7, 8). Por consiguiente, resulta indispensable la migración hacia modelos de gestión
proactivos que unifiquen ambos criterios de protección.
Durante el último quinquenio, la evolución internacional en materia de salud
ocupacional ha consagrado a la norma ISO 45001 como el estándar de referencia global
para la estructuración de Sistemas de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SGSST)
(9). Este marco fundamenta su operatividad en el ciclo de mejora continua PHVA
(Planificar, Hacer, Verificar, Actuar) y exige una rigurosa identificación de peligros,
evaluación de riesgos y determinación de controles mediante una jerarquía técnica que
prioriza la eliminación, la sustitución y los controles de ingeniería sobre el uso de Equipos
de Protección Individual (EPI) (10). En plantas de procesamiento vegetal, la aplicación
sistemática de matrices de Identificación de Peligros y Evaluación de Riesgos con
Valoración de Resultados (IPERVR) permite mapear de forma cuantitativa la criticidad
de cada puesto operativo, facilitando la asignación eficiente de recursos financieros para
la mitigación tecnológica y el rediseño ergonómico de los puestos de trabajo (11, 12).
A pesar de las ventajas conceptuales que ofrecen estos sistemas integrados de gestión,
existe una brecha en la investigación empírica local respecto a la cuantificación exacta
de su efectividad tras ser implementados en pymes agroindustriales de la región. Varios
autores sostienen que el éxito de la mitigación de riesgos depende de la cultura
organizacional y de la adecuación de los controles a las particularidades biológicas e
higiénicas de la manufactura alimentaria, donde muchos materiales de ingeniería
convencionales no pueden usarse debido a normativas de sanitización (13, 14). Por
tanto, evaluar empíricamente el impacto de un sistema de seguridad industrial
adaptado a estas restricciones se vuelve un imperativo científico y corporativo.
La justificación de la presente investigación esta radicada en la necesidad de proveer
evidencia métrica que sea reproducible donde demuestre cómo la estructuración
técnica de un sistema de seguridad industrial puede reducir de forma estadística
significativa la siniestralidad dentro de una planta procesadora de vegetales. El estudio
trata de manera directa el problema de la alta frecuencia con incidentes menores y
ausentismo en las líneas de empaque. Para guiar el desarrollo de la investigación se
plantea la siguiente hipótesis: la implementación de un sistema de gestión de seguridad
enfocado en controles de ingeniería y matrices IPERVR disminuye de manera
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