y posee diversas aplicaciones en la industria agroalimentaria como agentes emulsificantes,
estabilizantes, suspensores y aglutinantes, debido principalmente a su elevada capacidad
de retención de agua (3).
Los mucílagos extraídos de semillas vegetales corresponden a polisacáridos de naturaleza
hidrocoloide, los cuales presentan propiedades funcionales y potenciales beneficios para la
salud asociados a su estructura fisicoquímica (4). En el caso específico de Plantago mayor,
el mucílago está compuesto por monosacáridos como glucosa, xilosa, ramnosa, galactosa,
arabinosa y ácido glucurónico, lo que le confiere propiedades espesantes, estabilizantes y
capacidad para la formación de espuma (2). A pesar de que su uso ha sido ampliamente
documentado en la industria farmacéutica, su empleo en matrices alimentarias aún es
limitada, a pesar de su potencial desde el punto de vista tecnológico.
El helado presenta un proceso de elaboración sencillo, sin embargo, es considerado como
un sistema alimentario complejo a nivel fisicoquímico y estructural. Por consiguiente, como
formular y procesar este producto ha evolucionado significativamente a lo largo del tiempo,
con el objetivo de mejorar atributos como textura, estabilidad, suavidad y resistencia al
derretimiento (5). En este contexto, los agentes estabilizantes y emulsificantes desempeñan
un papel fundamental, ya que permiten incrementar la viscosidad de la mezcla, controlar la
formación de cristales de hielo y mantener una distribución homogénea de los
componentes no miscibles del sistema (6); (7).
Actualmente, los estabilizantes más utilizados en la elaboración de helados son de origen
sintético o derivados de gomas vegetales como pectinas, carboximetilcelulosa y
hemicelulosas (8). Sin embargo, las tendencias de consumo actuales priorizan alimentos
mínimamente procesados, con ingredientes naturales y de fácil acceso, lo que ha motivado
la búsqueda de alternativas funcionales de origen vegetal (9).
Se ha evaluado una amplia variedad de mucílagos vegetales por su capacidad para mejorar
la viscosidad, la retención de agua y la estabilidad frente a la recristalización en hielo, en la
búsqueda de estabilizantes para helados (10); (11). Entre los más estudiados se encuentran
los mucílagos de chía (Salvia hispanica L.) y linaza (Linum usitatissimum L.), que han
demostrado efectos positivos en la estabilidad y la reducción de la velocidad de fusión en
helados. Sin embargo, su uso puede presentar limitaciones tecnológicas, como aumentos
excesivos de la viscosidad, interferencia con la aireación y alteraciones sensoriales cuando
se utilizan en concentraciones relativamente bajas (11); (12). Por otro lado, el mucílago de
llantén (Plantago spp.) se caracteriza por su alto contenido de arabinoxilanos altamente
ramificados, lo que le confiere una alta capacidad de retención de agua, un comportamiento
reológico pseudoplástico y una mayor estabilidad frente a los ciclos de congelación y
descongelación (13). Estas propiedades favorecen la formación de matrices más
homogéneas y estables, con un menor impacto negativo en la textura y la aceptabilidad
sensorial del producto final, lo que lo posiciona como una alternativa diferenciada a otros
mucílagos vegetales tradicionalmente utilizados en la elaboración de helados.