Por su parte, Ecuador, al constitucionalizar el Buen Vivir en 2008, estableció un mandato
jurídico. Inédito, para definir al sistema económico como el social y solidario. De esta
manera, se promulga en 2011, también en este marco normativo, la Ley Orgánica de
Economía Popular y Solidaria (LOEPS) (3). El propósito de la ley, de forma particular en
relación con su Objetivo 4, literal a, persigue abrir, diría yo, el “proceso de producción, el
proceso de consumo y el proceso de intercambio de bienes y servicios que satisface
necesidades antes reconociendo el lucro” (4). En todo caso, las miradas de la literatura
académica contemporánea van en el sentido de advertir la existencia de una
"institucionalización vacía", afirman, del Buen Vivir, esto es, donde la retórica estatal o la
normativa técnica tienen escasa relación con la práctica en los territorios indígenas (2), (5).
Bases teóricas y referenciales. La base conceptual a la que esta investigación apela se
identifica con una serie de tres pilares antropológicos de la realidad andina, y con la teoría
económica social:
1. El Alli Kawsay como praxis de vida: no es sólo un concepto filosófico bastante
abstracto; es una forma de gobernanza comunitaria que pone de manifiesto la
minka (trabajo colectivo), o el randi-randi (reciprocidad). Autores piensan que el
Buen Vivir es una clase de gobernanza que hace posible la reproducción de la vida
como una forma de oposición a la individualidad moderna (5).
2. Economía Popular y Solidaria (EPS): No como economía marginal, sino como una
organización de procesos orientados a la satisfacción de necesidades. Lo que la
LOEPS encuentra como necesidad de regular estos procesos, un estudio previo
indica que la LOEPS tiende a imponer estructuras burocráticas que pueden
estrangular la lógica comunal orgánica (6).
3. Sostenibilidad y cosmovisión: La sostenibilidad y la cosmovisión: La relación con la
naturaleza a partir de las comunidades como las de Cotacachi no es solo utilitaria; el
respeto a la "Pacha Mama" es un eje transversal que determina qué es lo que se
produce y cómo es que se realiza el intercambio, una adecuada práctica de una
sostenibilidad biocéntrica (7), (8).
En la localidad de Santa Bárbara, cantón Cotacachi, la disyuntiva entre norma y la realidad
se observa con claridad. Siendo una comunidad que mantiene una estructura cabildal y que
ha conseguido un fortalecimiento de su propia identidad kichwa, este binomio se encuentra
amenazado por la salida de jóvenes asumiendo el reto de buscar nuevas oportunidades en
otros centros urbanos y el no haber reterritorializado la política pública comúnmente
conocida (9). La cuestión principal que subyace en esta comunidad es que los mecanismos
que oferta la LOEPS devienen en el diseño del entorno de una economía de mercado formal,
ajeno a las dinámicas de autogestión y soberanía alimentaria, que la misma comunidad de
Santa Bárbara promueve.