
DOI:
https://0.56519/52gxyr96
encuentra en constante evolución, ya que, las organizaciones se enfrentan a
desafíos complejos que requieren respuestas innovadoras y eficaces, dado que
las tácticas delictivas han adquirido niveles de sofisticación que superan la
capacidad de la auditoría tradicional, la cual se basa en métodos manuales y
en procesos estáticos, misma que se muestra insuficiente ante la realidad de
fraudes cibernéticos, manipulaciones de datos y la corrupción digital, que
abarcan prácticas como el lavado de dinero a través de criptomonedas (1).
Este contexto resalta la imperiosa necesidad de adoptar innovaciones
tecnológicas que permitan a los auditores detectar y prevenir el fraude en
tiempo real, garantizando así la transparencia y la confianza en las instituciones.
Los antecedentes que sustentan la presente investigación se encuentran en
una creciente cantidad de estudios académicos y profesionales que han
documentado cómo la IA y la transformación digital están revolucionando la
profesión de auditoría, evidenciándose en diversas investigaciones que los
algoritmos de aprendizaje automático tienen la capacidad de procesar grandes
volúmenes de datos y detectar patrones complejos que pueden pasar
desapercibidos para los auditores humanos. Por ejemplo, estudios realizados
por autores como (2), (3) han demostrado que estos algoritmos pueden mejorar
significativamente la precisión en la detección de fraudes financieros.
Además, investigaciones llevadas a cabo por (4), (5) han explorado el impacto
de la IA en la redefinición de las competencias necesarias para los auditores,
enfatizando la necesidad de habilidades tecnológicas avanzadas para poder
utilizar de manera efectiva herramientas de análisis de datos y algoritmos de IA.
Asimismo (6), (7) han contribuido al debate analizando el uso del
procesamiento del lenguaje natural en la auditoría, una tecnología que permite
a las máquinas interpretar y analizar documentos y contratos en busca de
indicadores de fraude. Sin embargo, a pesar de los avances significativos, la
literatura también pone de manifiesto desafíos importantes, como los discutidos
por (8), (9) quienes han abordado las preocupaciones éticas que surgen con el
uso de la IA en auditoría, incluyendo aspectos relacionados con la privacidad
de los datos, el sesgo algorítmico y la necesidad de mantener la transparencia
en la toma de decisiones automatizadas.
La inteligencia artificial, en su esencia, se refiere a sistemas computacionales
que pueden realizar tareas que normalmente requieren inteligencia humana,
como el aprendizaje, la resolución de problemas y la toma de decisiones,
misma tecnología que abarca una variedad de técnicas y herramientas,
incluyendo el aprendizaje automático, el procesamiento del lenguaje natural y
el análisis de datos avanzado (10). El aprendizaje automático, permite a los
algoritmos identificar patrones anómalos en grandes conjuntos de datos
financieros, lo que resulta crucial para la detección oportuna de fraudes. Por
otro lado, el procesamiento del lenguaje natural se convierte en una
herramienta esencial, ya que permite que las computadoras comprendan y
analicen el lenguaje humano, facilitando la revisión de documentos y
comunicaciones en busca de irregularidades y comportamientos sospechosos
(11).