
DOI:
https://doi.org/10.56519/4cwjvc45
organizacionales con sus propios valores personales. Diversos estudios han
demostrado que los sistemas de calidad pueden influir positivamente en la
satisfacción laboral al proporcionar un marco estructurado en el cual los
empleados sienten que sus esfuerzos están orientados hacia un objetivo
significativo y bien definido (2) . Sin embargo, otros estudios sugieren que la
mera implementación de un SGC no garantiza una mayor satisfacción si los
empleados no son incentivados o no se sienten parte de los procesos de
calidad (3). En este sentido, el éxito de un SGC depende en gran medida de la
capacidad de la organización para involucrar activamente a su personal en la
planificación, ejecución y monitoreo de los procesos de calidad.
A pesar de la adopción generalizada de los SGC en el mundo empresarial,
persiste el desafío de entender cómo la participación de los empleados en
estos sistemas impacta en su satisfacción laboral (4) . La ISO 9001 enfatiza el
compromiso y la participación de los empleados como un pilar esencial para el
cumplimiento de sus principios de calidad. Sin embargo, en muchas empresas,
la implementación de estos sistemas se limita a los niveles superiores de la
organización, mientras que los empleados de nivel operativo carecen de una
comprensión clara de los objetivos de calidad y de cómo su trabajo contribuye
a ellos (5) . Esta desconexión puede llevar a una falta de compromiso y, en
consecuencia, a un bajo nivel de satisfacción del laboratorio.
La relevancia de estudiar este tema radica en que la satisfacción laboral no
solo mejora el bienestar de los empleados, sino que también tiene un impacto
directo en la productividad y el desempeño organizacional. La teoría de
Herzberg sobre la motivación laboral proporciona un marco teórico útil para
comprender esta relación. Según Herzberg, los factores motivadores, como el
reconocimiento, el sentido de logro y la autonomía en el trabajo, son
fundamentales para aumentar la satisfacción laboral (6) . En un contexto de
gestión de calidad, estos factores pueden estar presentes cuando los
empleados participan activamente en los procesos de calidad, contribuyendo
con ideas, aportando mejoras y sintiéndose valorados por su contribución (7) .
Por el contrario, si los empleados perciben los sistemas de calidad como
imposiciones externas y no participan en su desarrollo, es probable que
experimenten menor satisfacción y motivación.
La implementación de sistemas de gestión de calidad en las organizaciones
modernas se ha expandido rápidamente, impulsada por la necesidad de
cumplir con estándares internacionales y mejorar la competitividad en el
mercado global. La norma ISO 9001, uno de los estándares de calidad más
reconocidos, establece directrices para la implementación de un SGC basado
en procesos y orientado hacia la satisfacción del cliente. La investigación previa
indica que las organizaciones que logran integrar estos sistemas de manera
efectiva tienden a experimentar beneficios significativos en términos de
eficiencia operativa y satisfacción del cliente (8) . Sin embargo, el papel de los
empleados en estos sistemas a menudo ha sido subestimado, y pocos estudios
han abordado de manera profunda el impacto de la participación de los
empleados en su satisfacción laboral.