Los resultados de la Tabla 2 muestran cómo los consumidores, en un entorno
inflacionario, han diversificado sus estrategias de ahorro, buscando refugio en
bienes tangibles como los inmuebles (25%) y los metales preciosos (15%).
Estos hallazgos concuerdan con lo señalado por (14), quienes subrayan que,
en épocas de inflación, los activos que tradicionalmente se consideran refugios
de valor ganan popularidad, ya que los consumidores buscan protegerse de la
pérdida del poder adquisitivo.
Por otro lado, la preferencia por inversiones indexadas a la inflación (10%) es
una tendencia relativamente nueva que refleja una mayor sofisticación en la
toma de decisiones financieras. Este tipo de instrumentos ha ganado
popularidad debido a su capacidad para ofrecer protección frente a la inflación,
ajustando su rendimiento en función de los aumentos en los precios. Esto se
alinea con nuestros resultados y sugiere que los consumidores están
adoptando estrategias más informadas para mitigar los riesgos económicos
(15).
El uso de cuentas de ahorro, aunque sigue siendo predominante (45%), está
disminuyendo a favor de inversiones más seguras o tangibles, como los bienes
inmuebles. En nuestro estudio, esta tendencia también es evidente, ya que una
mayor proporción de consumidores ha optado por inversiones más sólidas, lo
que refleja una creciente preocupación por la depreciación del dinero en
efectivo en un contexto inflacionario (16).
La Tabla 3 muestra que el 85% de los encuestados está "muy preocupado" o
"preocupado" por la inflación. Esta cifra es comparable con estudios como
(17) , donde se observa que la mayoría de los consumidores considera la
inflación como uno de los mayores riesgos económicos, lo que los lleva a
adoptar comportamientos más cautelosos tanto en sus decisiones de compra
como en sus estrategias de ahorro.
La preocupación por la inflación no solo tiene un impacto directo en las
finanzas personales, sino que también genera un efecto psicológico que puede
influir en la toma de decisiones a largo plazo. Esto es evidente en nuestro
estudio, donde los consumidores están adoptando medidas más conservadoras
y precautorias, lo que indica una mayor aversión al riesgo en tiempos de
incertidumbre económica (18).
El hecho de que solo un 5% de los encuestados no esté preocupado por la
inflación puede explicarse por factores socioeconómicos, tal como sugiere
(19) . En su estudio, encontraron que los consumidores de mayores ingresos
suelen estar menos preocupados por la inflación, ya que cuentan con más
recursos para hacer frente a los aumentos de precios. Esto coincide con
nuestros resultados, donde una pequeña proporción de los encuestados parece
estar menos afectada por la inflación debido a su capacidad económica (20).
Desde el punto de vista empresarial, estos resultados tienen importantes
implicaciones. Las empresas que operan en sectores de bienes no esenciales
deben adaptarse rápidamente a las nuevas condiciones del mercado para
mantenerse competitivos. Esto incluye ajustar sus precios y ofrecer productos
más grandes, algo que ya se observa en diversas industrias, como la
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